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2º ANIVERSARIO DE COLUMPIO
"OJO ROJO, OJO AZUL" Jueves 25 de JUNIO 20,00 a 22,30 h
Colectiva, 2ª Aniversario de Columpio - Jueves 25 Junio 2009 - 20,00 a 22,30

Vistas generales de la exposición.
obra de Theo Firmo ............la misma obra con el filtro azul.
obra de Tania Tsong O,pazo ........................la misma obra con el filtro azul.
obra de Pedro Nuñez ....la misma obra con el filtro azul.
obra de Paula Fraile ....la misma obra con el filtro rojo.
obra de Manuel Olías ....la misma obra con el filtro rojo....la misma obra con el filtro azul.

obra de Pepe Medina ....la misma obra con el filtro rojo....la misma obra con el filtro azul.

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Columpio prestará gafas durante todo el período de la exposición.

Las obras adquiridas incluirán un par de gafas.

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Texto para el 2º aniversario escrito por Javiér Ródenas:

La Pasión según Susana… Columpio

Si a mediados de los años noventa el dibujo llevó a cabo una silenciosa, poderosa e inesperada revolución – mientras la atención crítica y teórica se centraba en la fotografía y el video – hasta lograr su plena autonomía como medio y como práctica sin complejos respecto a otros medios, en Madrid asistimos a la materialización de una pasión, la de Susana, con forma de una pequeña en dimensiones, grande en ambición y acierto galería dedicada exclusivamente al dibujo contemporáneo, Columpio. Hacía falta en Madrid lo que en los principales centros del arte mundial es habitual. Apostar a contracorriente, en un momento en que las galerías de arte lo mismo exhiben chica que limoná, por la especialización es un mérito que se merece esta celebración por lo mucho que nos hacen disfrutar los artistas de Columpio con sus obras, sus objetos-dibujo y sus libros de artista y el refinado talento de su galerista para encontrarles y exponerles. Esta especialización permite explorar y mostrar en profundidad un campo cuya importancia ya no discute nadie después de años de ninguneo.

No se puede hablar de otra cosa que no sea pasión genuina, inteligente e informada expresada de esa manera entusiasta, vitalista y elegante, propia de quien cree en lo que hace y hace todo aquello en lo que de verdad cree. Lejos, muy lejos, de la habitual vana altivez y hueca arrogancia de nuestros galeristas que en cuestiones de ideas propias respecto al arte contemporáneo hace mucho que se exiliaron de sí mismos.Si es una alegría celebrar el segundo aniversario de Columpio, hay que celebrar también la rareza de una galerista con la voluntad (imbatible, créanme) y el talento (que no flaquea) para expresar sus propias ideas sobre el dibujo contemporáneo. No vemos, ni veremos, en las paredes de columpio, ni una sola obra en papel, o transmutada en objeto-dibujo u ofrecida como libro de artista en que Susana no haya desplegado su certero talento para elegir lo exquisito, libre, sorprendente, irónico o simplemente muy bueno. Sus coleccionistas bien lo saben.

De la misma manera que ha sido la creación de Columpio (o lo que es lo mismo Susana) estos dos años, las obras son expuestas en la galería: calladamente, casi con dulzura, paso a paso, sin calandracas, como quien no quiere la cosa, de manera casi natural, como si no hubiese requerido un firme esfuerzo. Las obras se cuelgan con alfileres, huyendo de lo presuntuoso del marco, tan excluyente, tan delimitador, lejos de la espectacularidad, de la sobredimensión de la obra de arte que busca engullir al observador hasta embotarlo tan típico del arte contemporáneo; preferentemente de fondo blanco con el dibujo como flotando en un tiempo propio, extrañado y dulce. Son obras (y obritas) que buscan a su espectador en lo íntimo para destilar lentamente sus secretos en lo doméstico, en lo personal; de trazo limpio, delimitado o nervioso, rápido como expresión de lo psíquico. Y el dibujo en su extensión más allá del trazo, como perforaciones, marcas, etc. Sea como sea, como expresión individual, buscadamente subjetiva, que deja su marca –la esencia del dibujo-, el rastro del artista, su presencia al aire y muestra su origen, su hacerse, su proceso, su devenir, en definitiva, en la humildad del papel.

Madrid, tan institucional, tan comercial, tan vanidoso, ya disfruta de un espacio que encarna lo mejor que los artistas buscan en el dibujo actual: libertad creativa sin corsés críticos o teóricos y enorme potencial expresivo.
No hay una sola ocasión en que una visita a Columpio no me haya enseñado nada, o descubierto la obra de un artista o simplemente disfrutado de las obras y de una conversación con Susana.

Por muchos años

Javier Ródenas

(Miren al techo, lo merece)

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